CAR-T: Así es la terapia que 'entrena' a tus propias defensas para que combatan al cáncer

04/02/2019

 

CRISTINA G. LUCIO

El Mundo

  • 4 FEB. 2019 01:29

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- Los linfocitos T reprogramados rastrean y destruyen todas las células malignas. CARLOS G. ONETT

- Mediante manipulación genética, se generan linfocitos T más certeros y efectivos contra los tumores

- El tratamiento ya se está utilizando contra dos tipos de cánceres hematológicos: leucemia y linfoma

«Estamos en los inicios de un tratamiento que supone un cambio tremendo en la forma de abordar el cáncer, que puede marcar un antes y después». El hematólogo Álvaro Urbano habla de las terapias CAR-T con prudencia, pero también con el entusiasmo de quien se sabe partícipe de una revolución: la que ha conseguido darle superpoderes a las defensas del propio organismo para que localicen y destruyan los tumores con la eficacia de un cuerpo de élite. 

«Sí, suena a ciencia ficción», reconoce. «Pero la realidad es que ya estamos tratando pacientes» con esta tropa propia del enfermo que el tratamiento convierte en más poderosa, letal y certera frente a las células malignas. 

Como otros tipos de inmunoterapia, estos medicamentos (cuyo nombre deriva del acrónimo inglés de receptor antigénico quimérico) también pretenden optimizar el potencial del sistema inmunitario del enfermo para combatir el cáncer. Pero van un paso más allá que otras alternativas y confieren a las defensas una ayuda externa, una guarnición especial que se obtiene mediante manipulación genética

NO ES COMO OTROS MEDICAMENTOS. EL TRATAMIENTO ES UNA SUSTANCIA VIVA, QUE DURA MESES O INCLUSO AÑOS Y SE MULTIPLICA SI DETECTA EL TUMOR

Álvaro Urbano, hematólogo del Hospital Clínic de Barcelona

«Se extraen células del sistema inmunológico del paciente, los linfocitos T, que se modifican para que sean mucho más potentes y específicos del tejido canceroso; es decir, para que ataquen al tumor sin lesionar los tejidos sanos», explica Urbano, coordinador del Grupo CAR de la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH). Después, estas células se cultivan masivamente en el laboratorio y se vuelven a infundir en el paciente, para que, como un grupo de asalto, cumplan su misión. «No es como otros medicamentos. El tratamiento es una sustancia viva, que dura meses o incluso años y que se multiplica si detecta el tumor», añade el también especialista del Hospital Clínic de Barcelona, uno de los pocos centros públicos que ha desarrollado su propia CAR-T en Europa.

El potencial del tratamiento es muy grande, subraya, aunque de momento, las terapias sólo están indicadas en casos determinados de dos enfermedades hematológicas: la leucemia linfoblástica aguda de células B y el linfoma B difuso de celula grande

En concreto, a día de hoy la terapia sólo se está administrando en pacientes cuyo cáncer ha resistido a varios tratamientos fallidos. «Son enfermos para los que no teníamos ninguna opción, en los que ni la quimioterapia, ni el trasplante ni otras alternativas habían funcionado. Y estamos viendo resultados muy buenos, con tasas de remisión de entre el 80 y el 90%», señala Rebeca Bailén, hematóloga del Hospital Gregorio Marañón de Madrid. 

El Ministerio de Sanidad acaba de aprobar la financiación en el Sistema Nacional de Salud de la primera terapia celular de estas características -tisagenlecleucel, de Novartis-, aunque, a través de ensayos clínicos, los enfermos han podido acceder desde 2017 a éste y otros dos tratamientos similares. En este tiempo, se han tratado unos 86 pacientes. 

«El número de posibles candidatos es bajo, porque al menos el 85% de los afectados por leucemia supera la enfermedad con los tratamientos ya establecidos», apunta Anna Sureda, jefa de Hematología Clínica del Instituto Catalán de Oncología (ICO). La leucemia linfoblástica aguda es uno de los cánceres hematológicos más frecuentes en niños. En nuestro país, se diagnostican unos 240 casos pediátricos al año. 

LOS RESULTADOS SON MUY BUENOS EN PACIENTES PARA LOS QUE NO TENÍAMOS NINGUNA OPCIÓN, EN LOS QUE TODOS LOS TRATAMIENTOS HABÍAN FALLADO

Rebeca Bailén, hematóloga del Hospital Gregorio Marañón de Madrid

Sin embargo, todos los expertos consultados coinciden en señalar que es muy posible que tanto el número de indicaciones como los criterios de administración se amplíen a corto o medio plazo. 

El mieloma múltiple, otro cáncer de la sangre, será casi con toda seguridad la próxima enfermedad que pueda beneficiarse de estas terapias (a través de la aprobación por parte de la Agencia Europea del Medicamento). Pero también se está probando su efectividad en otros tumores distintos a los hematológicos. «Hay casi 270 ensayos clínicos en marcha con tumores sólidos. Se trata sobre todo de tumores cerebrales, como el glioblastoma, pero también se está estudiando su uso con algún subtipo de sarcoma, cáncer renal, o cáncer colorrectal con metástasis», confirma Ruth Vera, presidenta de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM). 

El problema es que, en estos tumores, es más complicado encontrar la diana a la que dirigir a los cuerpos de élite. «En el caso de la leucemia y el linfoma, sabemos que la proteína CD19 sólo se expresa en las células del cáncer, pero en otros tipos de tumores las moléculas a las que podríamos dirigirnos no se encuentran únicamente en el tejido enfermo, por lo que hay que buscar estrategias para conseguir que la terapia sea específica», explica Bailén. 

Otra de las complicaciones con las que lidian hoy en día los investigadores son los efectos secundarios. «En un 30% de los casos pueden acarrear efectos adversos graves», señala Susana Rives, especialista en Hematología infantil del hospital Sant Joan de Déu de Barcelona, quien aclara que el principal efecto adverso es el síndrome de liberacion de citoquinas, una reacción inflamatoria que, hasta en el 10% de los casos, puede poner en riesgo la vida del paciente y debe manejarse en la UCI. De cualquier forma, ya existe un fármaco que funciona como un «antídoto» para este efecto, por lo que «cada vez manejamos mejor esa complicación».

«Estamos en los inicios de todo el proceso. Pero se está avanzando mucho», señala Sureda. 

Ahora mismo, el Ministerio está trabajando con especialistas de distintas sociedades científicas en un plan de abordaje de terapias avanzadas que incluye las CAR-T y que fijará, por ejemplo, cómo será el acceso a estas terapias. «En principio, se centralizará en hospitales grandes, de referencia, como mucha experiencia en neoplasias y trasplantes de médula a los que se derivará a los candidatos», aclara Ana Lozano, especialista de la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria (SEFH), uno de los organismos que elabora el plan. 

También se está terminando de cerrar cómo será la financiación del medicamento, que tiene un precio elevado -en Alemania, un tratamiento asciende a 320.000 euros-. En principio, la financiación será por resultados; es decir, «si el paciente cumple criterios de respuesta, la sanidad pública lo abonará. Si no, será la industria quien asuma los costes», añade Lozano. De cualquier forma, esta especialista recuerda que se espera que muy pronto lleguen a la cartera de servicios otra terapia comercial propiedad de la farmacéutica Gilead y el producto desarrollado por el Hospital Clínic de Barcelona, lo que «sin duda ayudará a reducir los precios». 

«Estamos asistiendo al inicio de las terapias avanzadas y personalizadas», concluye Lozano, que se muestra optimista con lo que llegará. Está convencida de que, en el futuro, más enfermedades podrán combatirse con estas milicias especiales cuyo campo de entrenamiento es el laboratorio.

ASÍ FUNCIONA EL TRATAMIENTO

Por Miguel Ángel Martín (Ilustraciones) y José María Robles (Guión)

1. La terapia CAR-T se basa en los glóbulos blancos del paciente

2. De la sangre del enfermo se extraen linfocitos T mediante una técnica parecida a la diálisis (aféresis)

3. En el laboratorio se entrena a estas células para que reconozcan y ataquen a sus enemigas. 

4. A las células se les inserta información genética especial que multiplica su potencia. 

5. Una vez fortalecidas, las células se introducen de nuevo en el cuerpo del paciente. 

6. Se despliegan como un comando y buscan a las células cancerosas por todo el organismo. 

7. Incluso son capaces de reclutar a otras células para que vayan con ellas a la guerra. 

8. Los resultados de la terapia son muy buenos... aunque también puede tener importantes efectos secundarios.

9. En cualquier caso, ya existen medicamentos que mitigan esos daños colaterales. 

10. CAR-T es cara y de momento sólo se usa con dos tipos de cánceres. Se espera que su uso pueda extenderse pronto. 

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